En su primera gira internacional en Rio de Janeiro, Brasil, en la Cumbre del G20 como presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, sorprendió a propios y extraños.
Su capacidad diplomática para sostener pláticas con Joe Biden, Justin Trudeau, Emmanuel Macron y por supuesto el anfitrión Lula da Silva, dispersa muchas dudas sobre la forma de hacer política exterior, de la ex jefa de gobierno de la CdMx.
En el sexenio anterior, estos eventos no figuraban en la agenda del ex presidente, quién desdeñó desde un inicio una cumbre de talla mundial, la exposición en temas de inversión, energías, ecología, no eran prioridad para el oriundo de Palenque, Chiapas.
De cualquier forma, eso quedó atrás, queda claro que, para la recién llegada presidenta de México, es prioridad y relevante, cumplir con su presencia.
Sheinbaum lanza una buena señal, que, para esta clase de eventos, ella definirá y priorizará su propia agenda, dejando el primer antecedente de comenzar a tomar distancia de las decisiones ambiguas y retrógradas que no tendrán cabida en el nuevo sexenio.









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