La carta publicada por la viuda Rosario Orozco, causó revuelo en el círculo rojo poblano. Entre líneas mandó un mensaje duro contra el Gobernador Sergio Salomón Céspedes, quien palabras más palabras menos dijo, el mandatario se maneja al más estilo “Morenovallista”.
Los Barbosistas de ayer, ahora “dicen” ser leales a Salomón, pero ellos mismos pecan de tener memoria corta. Esos mismos que le juraron amor eterno al oriundo de Tehuacán, y a su viuda, fueron los primeros en salir a desmentir, atacar y desvalorizar, las expresiones de Orozco Caballero.
Bien dicen que en la política no existen las amistades, sino las complicidades y aquellos personajes que se desvivían en halagos al ex gobernador Miguel Barbosa, al día de hoy, no le dedican ni la mínima expresión de agradecimiento.
Amén de las traiciones y expresiones mencionadas en la misiva, para la mayoría de los poblanos, Barbosa fue el peor gobernador que ha tenido Puebla en los últimos 40 años, su soberbia y carácter, lo llevaron a ejercer un gobierno represor, contra aquellos que no estaban en el ánimo del mandatario. Un periodo de comportamientos tiranos por parte del finado; un gobernador que terminó distanciado de quienes lo apoyaron en aquella batalla electoral contra el también fallecido Rafael Moreno Valle. Terminó peleado con casi todos los perfiles con los que inició su administración; quedándose solo, sin amigos y alejado de la mayoría de quienes en algún momento fueron sus aliados. Un periodo para el olvido…
Empero, aún con todo eso, solo una persona estuvo a su lado en cada uno de esos días que marcaron la peor época de los poblanos, Miguel Barbosa pudo ser el peor; pero siempre Rosario su esposa, junto a él.
Conozco a contados políticos que tienen claro que el poder es pasajero y no es eterno, que más tardan en llegar, que en lo que se van y que las tiranías no son eternas.
Sin duda, las rupturas son evidentes y el círculo se ha tornado tenso para los próximos días que se avecinan. Los golpes bajos, los señalamientos y las acusaciones le pondrán las ultimas piedras a un gobernador saliente que, a mi parecer, ha hecho bien las cosas.
Sin duda, las piezas se están moviendo a pocos días de la toma de protesta del gobernador electo, y aún existen muchas dudas sobre lo que Rosario sigue callando y que amenaza en develar muy pronto. Que pase lo que tenga que pasar, al fin que, cuidar las formas, ya es lo que menos les importa.
Por cierto, y amén de todo esto, a quien desde este espacio le mando una felicitación por su recién adquirido y nuevo grado académico; es al “ya casi” gobernador constitucional Alejandro Armenta: ¡Enhorabuena Doctor!











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