El primer ministro de Canadá habló con el republicano y alcanzó acuerdos. El trato diferencial hacia la 4T.
Es muy notable la diferencia entre Canadá y México tras las declaraciones de Donald Trump del pasado lunes sobre futuros aranceles a los dos socios del T-MEC.
Al día siguiente de la advertencia del presidente electo de EU, el primer ministro canadiense Justin Trudeau tuvo una conversación telefónica con Trump. Una fuente de su gabinete le dijo a la agencia AFP que la llamada fue “extensa y constructiva”. Canadá le vende a EU el 75% de sus exportaciones.
Con México la dinámica es diferente. Trump no habló con Claudia Sheinbaum y no está prevista una llamada, al menos para este miércoles. El secretario de Economía Marcelo Ebrard apareció en la conferencia matutina de este martes advirtiendo a Trump que sus aranceles a México serían padecidos por empresas de EU y habría un salto en los números de desempleo.
“Cuando dice el Presidente voy a ponerle a México 25% porque exporta demasiado a Estados Unidos, lo que está diciendo es que vamos a ponerles un impuesto a las empresas norteamericanas más importantes del mundo”, señaló Ebrard.
Según pudo conocer LPO, Ebrard ha buscado acercarse en los últimos días tanto al próximo secretario de Estado Marco Rubio como al futuro secretario de Comercio Howard Lutnick. La respuesta fue glaciar. Ebrard quiere viajar cuanto antes a EU, mostrarse activo, pero por ahora no hay espacio en las agendas.
Así las cosas, mientras Trudeau habla por teléfono con Trump, el secretario de Economía muestra cifras y la presidenta envía cartas. Mientras, el nerviosismo en Palacio crece.
Una muestra de lo que sucede son los dichos de Ebrard sobre un acuerdo comercial con la Unión Europea. Hace dos meses el secretario decía en privado que era mejor dejar la relación comercial con Europa en su estado actual, que así funcionaba para ambas partes, pero ahora explora a fondo alcanzar un acuerdo más amplio que además interesa mucho al canciller Olaf Scholz porque las armadoras alemanas van a padecer fuertemente el esquema tarifario de Trump.
En esa misma sintonía aparecen los casos de posibles acuerdos con Brasil y Corea del Sur, países que estaban muy abajo en la lista de prioridades de Ebrard pero que ahora consumen tiempo y esfuerzos.











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