Gallagher puso el partido en igualdad de condiciones a los 30 segundos de arrancar el duelo y fueron los penaltis los que decantaron la eliminatoria para los merengues.
El Real Madrid volvió a escribir las mismas líneas en su historia contra el Atlético de Madrid en Champions. Los blancos llegaban al Metropolitano con cierta ventaja, la conseguida en el Santiago Bernabéu tras imponerse por 2-1 y con un Mbappé que hizo saltar las alarmas, pero que acabó jugando de titular. La ocasión lo merecía. Ni los blancos ni los rojiblancos estaban dispuestos a dejar nada en el tintero, necesitaban jugar con toda la artillería para poder certificar el pase a cuartos. Gallagher puso el partido en igualdad de condiciones, nada más comenzar a rodar el balón. No fue hasta la segunda mitad cuando Mbappé tuvo la segunda ocasión más clara del duelo que acabó en un penalti que Vinicius no fue capaz de aprovechar. Ni la prórroga fue suficiente para evitar los penaltis, donde los blancos se llevaron la eliminatoria.
Con el pitido inicial todavía resonando por los cuatro costados del Metropolitano, el Atlético de Madrid recortaba la ventaja que había conseguido el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. El pitbull rojiblanco fue el encargado de poner en igualdad de condiciones la eliminatoria, gracias a un centro de Rodrigo De Paul desde la banda derecha. A partir de ese momento, los dos grandes de la capital se encontraban con el marcador en tablas. Restaban 89 minutos reglamentarios. La eliminatoria estaba abierta de nuevo.

El Atlético de Madrid ya tenía la mitad del trabajo hecha, ahora necesitaba que la grada hiciera otro tanto y comenzara a calentar el Metropolitano como solo la grada colchonera sabe hacer. Necesitaban que el volcán, que es el estadio rojiblanco, entrara en erupción e hicieran sentir al eterno rival esa tensión en el ambiente que solo consiguen cuando el Real Madrid visita su casa. La posesión comenzó a recaer sobre los de Carlo Ancelotti, que movían el balón tratando de encontrar una fisura en el búnker acorazado en que se había convertido la defensa rojiblanca. Mbappé, una vez más, inofensivo, y Vinicius que no era capaz de encontrar los huecos. Lo que sí encontró fue una mano de Giuliano, pero el árbitro indicó que era involuntaria. Ninguna ocasión fue suficiente para crear el mínimo peligro para Oblak.
Mientras, los del Cholo Simeone trataban de defender esas tablas y buscaban un gol que les permitiera respirar un poco en la eliminatoria. Ocasiones tuvieron. Julián Álvarez lo intentaba desde fuera y dentro del área y Giuliano explotaba toda su velocidad para intentar pillar un balón a la espalda de la defensa blanca, pero las ocasiones tampoco fueron suficientes para batir de nuevo a Courtois. Y el reloj, que no cesaba, se aproximaba al ecuador del partido. Con los 22 dirigiéndose al túnel de vestuarios, el sentir era que el Atlético de Madrid había sido capaz de situar a los blancos justo donde querían, entre la espada y la pared.
Al llegar el término de los noventa minutos reglamentarios, se extendió a los tiempos extras sin que ninguno se hiciera daño.

Llegó la cardiaca tanda de penales y con gol del defensa alemán Rudiger, los merengues eliminan a los colchoneros dejándolos tendidos una vez más en su propio campo, para acceder a los cuartos de final de la UCL, donde se enfrentarán a un peligroso Arsenal.











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