Quien va a tener que tomar una decisión pronto sobre su futuro laboral es Miguel Torruco Garza, que tendrá que definirse de qué va a chambear: si de promotor de box, a lo mejor parodiando las aventuras turísticas de su señor padre, o de subsecretario de Prevención a la Violencia en la SSPC, donde su jefe es Omar García Harfuch. Torruco Garza no olvida lo que es ser influencer de la 4T y, en estos días, se encuentra más preocupado por atender su nuevo negocio como promotor de funciones de boxeo que por la chamba que le toca en las funciones que le exige su cargo como servidor público. Es un hecho que la International Boxing Association (IBA) ha desembarcado en México, pero lo hace de la mano de Torruco Garza, y hay que tomar en cuenta que este organismo no cuenta con el apoyo del Comité Olímpico Internacional (COI), debido a graves problemas de gobernanza, transparencia financiera y ética, lo que llevó a la creación de un organismo alternativo. No es la primera vez que el servidor público ha tenido señalamientos en su contra. Vale la pena acordarse de que, cuando estuvo a cargo de la Conabox, tenía un presupuesto de más de 300 millones de pesos para un programa destinado a fortalecer y promover el arte del boxeo, pero nunca se realizó.
EL SOL DE MÉXICO/ RED COMPARTIDA











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