Adrien Brody se hizo con el Oscar a mejor actor y Mikey Madison dio la sorpresa arrebatando la estatuilla a Demi More y a Karla Sofía Gascón, que vio desde el patio de butacas la debacle de Emilia Pérez.
Los Premios Oscar 2025, los más inciertos de los últimos años, fueron también los más independientes, lo más repartidos, los más divertidos (buen trabajo el de Conan O’Brien) y, quién lo iba a decir dada la declarada agenda antiTrump de la mayoría de las películas nominadas, los menos políticos. O eso parecía hasta que sobre el escenario aparecieron los directores Basel Adra y Yuval Abraham. Pero fue la excepción. Estaba claro que la prioridad era otra. Y no era Karla Sofía Gascón.
Anora, 5 Oscar
Y la prioridad era Sean Baker, antes incluso que su película Anora. Para él, en persona, fueron hasta cuatro estatuillas. Suyo es el guion, suyo el montaje, suya la dirección, obviamente, y suya de manera radical –por forma, argumento y universo que habita– la película que se convirtió en la protagonista de la noche. Cuando, contra todo pronóstico, Mikey Madison fue nombrada además como mejor actriz del año por encima del mito Demi Moore y de la mismísima Karla Sofía Gascón, ya no hubo vuelta atrás. La Academia se rendía al riesgo, la verdad y hasta la cruda realidad. En verdad, casi todo lo que ganó Anora, que por número de candidaturas apenas figuraba en el sexto puesto de las favoritas, lo ganó Baker en primerísima persona. Y justo es que así fuera. Desde que se hizo con la Palma de Oro en el último festival de Cannes, la propuesta más ambiciosa de un director que ha retratado como ningún otro y con toda su crudeza, además de ternura, el rostro más agrio del sueño americano estaba destinada a protagonizar el año. Y así ha sido.











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